LA VISITA DE “BICICLOWN”

LA VISITA DE “BICICLOWN”

Las casualidades de la vida nos hicieron contactar un día, hace tiempo, con un tipo peculiar. Nómada, payaso, escritor y, sobre todo, inspirador. Álvaro Neal, también conocido como Biciclown, dejó todo lo que tenía en aquella vida acomodada de notario, cogió su bicicleta y regresó a casa 13 años después. Con más de 100 países recorridos en más de 200.000 kilómetros pedaleados, varios libros en la mochila escritos por su puño y letra en los lugares más remotos del planeta y un cargamento de sueños realizados, de anécdotas y de mucho, mucho aprendizaje. Aprendizaje de la vida, del mundo y de uno mismo. De ese que te hace saber quién eres, dónde estás y a dónde te gustaría llegar. De ese que te impulsa para coger tu bicicleta y perseguir tus sueños. Pero sin prisa, porque no es buena compañera de viaje. Sino de ese que te permite detenerte a observar el paisaje. Decidió vivir “a la velocidad de las mariposas”.

Cuando supimos que Biciclown vendría a nuestros hoteles, le abrimos las puertas de par en par. Queríamos darle lo mejor de nosotros. Hacerlo lo mejor que pudiéramos. Cuando se fue, su habitación se quedó vacía, pero nuestros corazones se quedaron llenos de ganas de vivir y descubrir. Hemos aprendido tantas cosas con su visita que queremos compartirlo con vosotros.  Porque la vida es un viaje continuo, un paseo en bicicleta, un sueño realizado. Vivir es viajar, pedalear y soñar.

Tenemos entendido que eres asturiano, estudiaste en Pamplona y trabajaste en Madrid. ¿Ya desde joven eras un poco nómada?

Sí, yo creo que fue creciendo con los años aunque la palabra nómada incluso no sabía lo que significaba… Más bien era inquieto.

Al haber vivido en Pamplona ¿Conocerás Navarra? ¿Qué es lo que más te gusta de nuestra tierra?

La gente. Yo pongo, de verdad, a la gente navarra como ejemplo de buenas personas. Si tienes un amigo yo digo que sea navarro. Lo dice por ahí una jota, pero yo lo digo de verdad. A mí siempre me ha alucinado cuando vas a tomar un pote por ahí y se pegan los navarros por pagar… Nunca hay problema de si yo comí más que tú o menos que tú. A mí la gente navarra me parece de lo mejor que hay.

¿Cuántos años hacía que no volvías a Pamplona?

Desde que estudié la carrera básicamente. De hecho me reencontré con amigos de la carrera que hacía decenas de años que no veía.

Después de 13 años viajando, ¿Ha vuelto la misma persona que se fue?

No. Se fue un ser humano y volvió un extraterrestre porque yo ahora no me identifico con las otras personas que veo, cómo viven o qué hacen. He visto otro mundo y he conocido otras cosas de mí con las que no tengo mucho que ver ahora aquí en esta tierra. He vivido intensamente durante muchos años y aquí veo muchas personas cuya vida es pegada a un teléfono y eso me asusta.

¿Recuerdas el día en que emprendiste el viaje? ¿Cómo te sentiste?

Sí, por suerte lo organicé para estar rodeado de amigos y así si me entraba flojera no podría echarme para atrás. Y en el regreso hice lo mismo. Me rodeé de amigos e hice una fiesta para decir “bueno, si me arrepiento tengo que ir porque me están esperando”. Me sentía con muchísima ilusión y con ganas de comerme el mundo y eso fue lo que hice.

Y cuando volviste te recibieron en Oviedo a ritmo de “Asturias patria querida”. Debió ser emocionante…

Fue y todavía lo pienso y me emociono. Además fue una casualidad. Unos amigos, que vinieron de Barcelona para la llegada, encontraron a una persona tocando la trompeta en la calle y le dijeron “¿tú sabes tocar “Asturias, Patrica querida? Sí. Pues ven con nosotros.” La gente que estaba allá sí sabía que yo llegaba, pero él no. Y luego hablando con él supimos que en el pasado había sido un músico profesional en la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. O sea, se sabe “Asturias, patria querida”, la Novena Sinfonía y lo que haga falta, pero fue tan bonito escuchar esa trompeta en esa plaza tan linda con el cielo azul de aquel día limpio de invierno.

¿Por qué elegiste la bicicleta como tu medio de transporte? ¿Ha sido fácil el camino?

No hay otro medio de transporte más inteligente. Lo único que tengo yo de inteligente es haber elegido la bicicleta porque es el medio de transporte más humano que existe, puedes llevar muchas cosas, te mantiene en forma y es un pasaporte. A mí me ha abierto muchas puertas. El hecho de llegar en bicicleta me ha ayudado y frente a las personas me ha dado mucho valor. Además la bicicleta es económica. Yo me mantengo en una vida económica muy simple y la bicicleta es simplicidad. Es máximo rendimiento a mínimo esfuerzo.

¿Es la vida un paseo en bicicleta?

No. La vida para mi es más como un paraíso. Si hay días en los que no nos van bien las cosas es por nosotros, no porque los elementos externos no sean buenos. Somos nosotros los que hacemos que la vida sea un infierno. Suelo decir que si hay otro paraíso, perfecto. Ya tenemos dos, pero no perdamos la oportunidad de vivir este paisaje que es alucinante pensando en el otro. Como por lo que sea no haya otro, hemos perdido los dos.

¿Para ti qué es lo más importante en la vida?

Posiblemente la vida. El vivir cada día. La bici me ha dado la posibilidad de darle al botón de pausa muchas veces al día. De decir “para. Mira a tu alrededor y vive el presente”. No irle a la vida con mis planes, sino preguntarle qué tiene para mí. Yo a la vida le pregunto cada día qué tiene para mí. Si tú vas con tus planes, la vida te dice muchas veces que no los vas a poder conseguir y ahí llega el estrés y las desilusiones. Para mí la clave es corregir el rumbo continuamente. Esa capacidad de observarme me la ha dado el viaje. ¿Estoy donde quiero estar? No; corrijo. Sí; sigo. Eso es parar la vida. Pero no para mayoría de la gente no para la vida y eso, muchas veces, te hace estar al borde del precipicio. Hemos venido a este mundo para ser felices. La vida es disfrutar cada día.

¿En la vida te mueves por el viaje o por tus sueños?

Por mis sueños. El viaje es el medio de moverme. No me considero un nómada; alguien que está de paso, no alguien que está sacando fotos. No me interesan tanto los monumentos como las personas.

Ahora dejas la bicicleta y emprendes un nuevo camino en autocaravana ¿Y después?

No hago demasiados planes. Ya llegará. Solo con tener esa casa de cuatro ruedas, que si llueve no me mojo, ya me considero un privilegiado. Ya veremos… igual vuelvo a dar otra vuelta en bicicleta o resuelven la gravedad en la luna y puedo ir a pedalear allí.